Entendiendo la crisis en Venezuela
Las manifestaciones contra el gobierno chavista de Nicolás Maduro, ha dejado un saldo de 157 muertos, miles de heridos, y mucha incertidumbre. El hambre, la inflación, las protestas y la censura son moneda corriente. Aquí un resumen para entender como se generó.
Hugo Chávez llegó a la presidencia con la promesa del socialismo del siglo XXI, que buscaba cerrar la brecha social y solucionar a corto plazo los problemas que tenían los venezolanos.
El entonces presidente Chávez, quien gobernó desde 1999 hasta 2013, adoptó un modelo asistencialista: programas de construcción de vivienda, aumento de las pensiones de los ancianos y acceso a la atención primaria de salud. Todo ello financiado mediante la renta que generaban las exportaciones de petróleo, ya que Venezuela posee las reservas petrolíferas más grandes del mundo.
Tras la muerte de Chávez en el 2013, asumió el poder el presidente Nicolás Maduro, quien había sido ministro de Relaciones Exteriores y vicepresidente de Venezuela, asegurando que le daría continuidad a la gestión y al proyecto del gobierno de Chávez.
El ayuda económica ofrecida por el gobierno venezolano logró acabar rápidamente con la pobreza, pero tuvo como consecuencia una imparable inflación. Dado el aumento de capital circulante y el incremento del consumo, los precios comenzaron a subir.
Lo anterior sumado a la caída de los precios del petróleo que desde 2014 castigó a la economía venezolana, que recibe 96% de sus divisas de la exportación de hidrocarburos.
El país debió reducir drásticamente las importaciones, generándose una escasez de todo tipo de bienes, lo que mantiene postrada a la industria local por falta de insumos. De acuerdo con estimaciones privadas, la economía retrocedió 11,3% en 2016. El agudo desabastecimiento se combina con la inflación más alta del mundo, que el FMI proyecta en 1.660% para 2017.
El objetivo de la constituyente es transformar el Estado venezolano y crear un nuevo ordenamiento jurídico, tal como hizo en 1999 el fallecido Hugo Chávez cuando dejó atrás la Cuarta República. Según el mandatario, que acusa a la oposición de un intento de golpe de Estado apoyado por potencias extranjeras, la Constituyente es un vehículo de paz.
Las bases comiciales para la votación del pasado 30 de julio fueron aprobadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) inmediatamente después de que las mismas fueran presentadas por el presidente Maduro.
Según las mismas, los venezolanos elegirán a 545 constituyentes, de entre un total de más de 6.000 candidatos validados por el CNE. La oposición aseguró que no se presentará en los comicios, por lo que los candidatos a elegir son en su mayoría oficialistas.
Una vez elegida, la Asamblea asumirá poderes supraconstitucionales: estará por encima del Ejecutivo, el Legislativo y el Poder Judicial, y podrá modificar la Constitución vigente desde 1999.
Ante este panorama, la oposición venezolana ha calificado la convocatoria de una nueva Constituyente como la consumación del golpe de Estado continuo de Maduro a la Constitución. El hecho de no haber llamado al voto popular primero alteró a la población.
Hugo Chávez llegó a la presidencia con la promesa del socialismo del siglo XXI, que buscaba cerrar la brecha social y solucionar a corto plazo los problemas que tenían los venezolanos.
El entonces presidente Chávez, quien gobernó desde 1999 hasta 2013, adoptó un modelo asistencialista: programas de construcción de vivienda, aumento de las pensiones de los ancianos y acceso a la atención primaria de salud. Todo ello financiado mediante la renta que generaban las exportaciones de petróleo, ya que Venezuela posee las reservas petrolíferas más grandes del mundo.
Tras la muerte de Chávez en el 2013, asumió el poder el presidente Nicolás Maduro, quien había sido ministro de Relaciones Exteriores y vicepresidente de Venezuela, asegurando que le daría continuidad a la gestión y al proyecto del gobierno de Chávez.
El ayuda económica ofrecida por el gobierno venezolano logró acabar rápidamente con la pobreza, pero tuvo como consecuencia una imparable inflación. Dado el aumento de capital circulante y el incremento del consumo, los precios comenzaron a subir.
Lo anterior sumado a la caída de los precios del petróleo que desde 2014 castigó a la economía venezolana, que recibe 96% de sus divisas de la exportación de hidrocarburos.
El país debió reducir drásticamente las importaciones, generándose una escasez de todo tipo de bienes, lo que mantiene postrada a la industria local por falta de insumos. De acuerdo con estimaciones privadas, la economía retrocedió 11,3% en 2016. El agudo desabastecimiento se combina con la inflación más alta del mundo, que el FMI proyecta en 1.660% para 2017.
Asamblea constituyente
Tras reiteradas manifestaciones callejeras en contra del gobierno actual, el presidente Maduro convoca las elecciones a la Asamblea Constituyente, sin consulta previa del voto popular.El objetivo de la constituyente es transformar el Estado venezolano y crear un nuevo ordenamiento jurídico, tal como hizo en 1999 el fallecido Hugo Chávez cuando dejó atrás la Cuarta República. Según el mandatario, que acusa a la oposición de un intento de golpe de Estado apoyado por potencias extranjeras, la Constituyente es un vehículo de paz.
Las bases comiciales para la votación del pasado 30 de julio fueron aprobadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) inmediatamente después de que las mismas fueran presentadas por el presidente Maduro.
Según las mismas, los venezolanos elegirán a 545 constituyentes, de entre un total de más de 6.000 candidatos validados por el CNE. La oposición aseguró que no se presentará en los comicios, por lo que los candidatos a elegir son en su mayoría oficialistas.
Una vez elegida, la Asamblea asumirá poderes supraconstitucionales: estará por encima del Ejecutivo, el Legislativo y el Poder Judicial, y podrá modificar la Constitución vigente desde 1999.
Ante este panorama, la oposición venezolana ha calificado la convocatoria de una nueva Constituyente como la consumación del golpe de Estado continuo de Maduro a la Constitución. El hecho de no haber llamado al voto popular primero alteró a la población.
Sin libertad de expresión
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa en Venezuela hizo el peor de los balances: en lo que va del año, el chavismo cerró al menos 49 medios de comunicación. El presidente de la organización, Marco Ruíz, detalló que de ese total, 46 son radios y tres canales de televisión. La denuncia de la falta de libertad de expresión también fue respaldada por el Colegio Nacional de Periodistas y la ONG Espacio público.
Además de apuntar contra la prensa local, el gobierno también censuró a canales extranjeros. Esta semana RCN Televisión y Caracol Televisión -medios colombianos- no aparecieron más en la grilla de programación por órdenes estrictas de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones. Ente que también quitó, meses atrás, las señales de CNN en Español, NTN24, Todo Noticias e Infobae.
Comentarios
Publicar un comentario