EEUU intensifica la Guerra Fría árabe
La visita de Donald Trump, presidente norteamericano, al país Arabia Saudita el 20 de mayo, ha resultado ser el puntapié inicial para diversos acontecimientos que están demostrando que la guerra fría entre Irán y Arabia Saudita se está agudizando.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dio inicio a su primera gira en el exterior como máximo mandatario de su país a los países del Golfo, visitando primero a Arabia Saudita. Buscaba cerrar acuerdos comerciales y de lucha contra el terrorismo. Uno de los primeros acuerdos ha sido la venta de armamento al país árabe, en un negocio por valor de 110.000 millones de dólares.
Curiosamente, luego de este encuentro, diferentes acontecimientos se han dado con un rival en particular: Irán. Primero, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto rompieron el 5 de Junio sus relaciones diplomáticas y económicas con Qatar, pequeño país rico en hidrocarburos ubicado en la península arábiga. Acusando al emirato de apoyar a las organizaciones extremistas que tratan de desestabilizar la región, y de acercarse a Irán.
Sumado a eso, ocurrieron dos atentados efectuados el 7 de junio en Teherán, contra el Parlamento iraní y el mausoleo de Ruholá Jomeini, el fundador de la Revolución Islámica. La tragedia ha dejado al menos 13 muertos y 43 heridos, lo que llevó al Gobierno a decretar el estado de alerta en todo el país. Los atacantes, todos ellos abatidos durante el suceso, portaban armas, fusiles y explosivos con los que, en algunos casos, se inmolaron. La autoría de dicho atentado ha sido reclamada por el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés).
El presidente Donald Trump hizo público un comunicado a través de la Casa Blanca en la que lamentaba la muerte de las víctimas inocentes en el atentado que se había producido en Teherán, pero a continuación advertía a Irán que quien respalda al terrorismo se arriesga a ser su víctima.
Y por último, el Departamento de Estado norteamericano impuso el mes de julio, nuevamente sanciones a Irán, que afectan a 18 personas e instituciones, como respuesta a la supuestas continuas amenazas por parte del país persa, que incluyen, según la Casa Blanca, apoyo al presidente Bashar al Assad en Siria, el programa de misiles o la presunta hostilidad hacia Israel. Estas no son las primeras sanciones que EEUU lanza sobre Irán en lo que va del año.
La vocera del Departamento de Estado de EEUU, Heather Nauert, anunció: “Estados Unidos cree que hay una violación al espíritu de la ley”. Y en adición, el mandatario norteamericano ha ordenado revisar el acuerdo con el objetivo de aprobar las mencionadas sanciones.
Por el contrario, el Departamento de Estado había certificado nuevamente que Irán está cumpliendo los términos del acuerdo nuclear firmado en 2015. Lo que califica dichas sanciones como injustificadas
Representantes de alto rango de la Administración Trump aseguraron que Irán sigue siendo una amenaza para los intereses estadounidenses y la estabilidad en Medio Oriente. El presidente norteamericano expresó en un tweet: “Irán está jugando con fuego, no aprecian lo amable que fue con ellos el presidente Obama. ¡Yo no!”

Fuente: Getty Images, 2017.
Además, Estados Unidos y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) han firmado la creación de un centro para combatir el terrorismo. El mismo tendrá sede en Riad, capital saudí. En el encuentro participan mandatarios de Arabia Saudí, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y EEUU, pero Irán aunque es país vecino, no parece estar invitado.
Sumado a eso, existe la disputa por la supremacía de la región, desatando diversas guerras subsidiarias, que se producen cuando dos o más potencias utilizan a terceros para ejecutar sus planes, en vez de enfrentarse directamente. En la mayoría de los enfrentamientos EEUU ofrece apoyo a sus aliados tradicionales: los saudíes, dando sustento de tipo financiero, armamentístico y logístico. Los campos de batalla hasta ahora son en Yemen, Siria, Irak, Gaza, y en Líbano, la mayoría liberada en las protestas de la Primavera árabe en el año 2011, donde el pueblo se manifestaba en favor a la democracia.
Arabia Saudita comparte la península arábiga con Yemen, país en el que vive una significativa minoría chiita, los hutíes, quienes se rebelaron y tomaron partes de Yemen, y en 2015 obligaron a exiliarse al gobierno que contaba con el apoyo de Arabia Saudita.
Los países árabes del Golfo han acusado a Irán de apoyar financiera y militarmente a los Hutíes, aunque Irán lo ha negado. El triunfo de los huitíes en esta guerra implicaría el auge del islam chiíta en un espacio poco conveniente para los saudíes dado que limitan geográficamente.
La actual guerra en Siria cuenta con varios bandos, entre ellos Arabia Saudita y EEUU, apoyando a los rebeldes que desean levantarse contra el gobierno, y por el otro, el gobierno mismo con el presidente Bashar al Assad a la cabeza, respaldado por Irán y Rusia.
Irak es el país más importante para Irán, es la puerta occidental a la posibilidad de comercialización de la riqueza energética regional. El gobierno iraquí es de mayoría chiíta, por lo que cuentan con una alianza segura. Irán está luchando por ganarle al Estado Islámico, grupo terrorista que desea tomar el país. A su vez los saudíes sustentan a grupos rebeldes que combaten al Estado Islámico en dicho territorio.
Por otro lado, el apoyo iraní a las fuerzas del Hezbolá, no le agrada a los saudíes. Este grupo surge como un partido político durante la guerra civil en el Líbano en 1982 y está compuesto por grupos radicales de libaneses chiítas, que plantearon, en un principio, como objetivo expulsar la presencia israelí y de Occidente del Líbano y establecer en el país un Estado islámico tomando como modelo a Irán. Actualmente combaten en el Líbano y en Siria, y es además le ofrece su apoyo a los palestinos en la guerra de Gaza.
Así mismo, consagrar la hegemonía regional para el país árabe implica eliminar a su principal competencia y así ganar clientes para su principal negocio: los hidrocarburos.
Finalmente, podemos esclarecer que las tensiones responden más a una cuestión de orden secular, esto es, al enfrentamiento geopolítico por la supremacía en Medio Oriente, que a la religiosidad.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dio inicio a su primera gira en el exterior como máximo mandatario de su país a los países del Golfo, visitando primero a Arabia Saudita. Buscaba cerrar acuerdos comerciales y de lucha contra el terrorismo. Uno de los primeros acuerdos ha sido la venta de armamento al país árabe, en un negocio por valor de 110.000 millones de dólares.
Curiosamente, luego de este encuentro, diferentes acontecimientos se han dado con un rival en particular: Irán. Primero, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto rompieron el 5 de Junio sus relaciones diplomáticas y económicas con Qatar, pequeño país rico en hidrocarburos ubicado en la península arábiga. Acusando al emirato de apoyar a las organizaciones extremistas que tratan de desestabilizar la región, y de acercarse a Irán.
Sumado a eso, ocurrieron dos atentados efectuados el 7 de junio en Teherán, contra el Parlamento iraní y el mausoleo de Ruholá Jomeini, el fundador de la Revolución Islámica. La tragedia ha dejado al menos 13 muertos y 43 heridos, lo que llevó al Gobierno a decretar el estado de alerta en todo el país. Los atacantes, todos ellos abatidos durante el suceso, portaban armas, fusiles y explosivos con los que, en algunos casos, se inmolaron. La autoría de dicho atentado ha sido reclamada por el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés).
El presidente Donald Trump hizo público un comunicado a través de la Casa Blanca en la que lamentaba la muerte de las víctimas inocentes en el atentado que se había producido en Teherán, pero a continuación advertía a Irán que quien respalda al terrorismo se arriesga a ser su víctima.
Y por último, el Departamento de Estado norteamericano impuso el mes de julio, nuevamente sanciones a Irán, que afectan a 18 personas e instituciones, como respuesta a la supuestas continuas amenazas por parte del país persa, que incluyen, según la Casa Blanca, apoyo al presidente Bashar al Assad en Siria, el programa de misiles o la presunta hostilidad hacia Israel. Estas no son las primeras sanciones que EEUU lanza sobre Irán en lo que va del año.
La vocera del Departamento de Estado de EEUU, Heather Nauert, anunció: “Estados Unidos cree que hay una violación al espíritu de la ley”. Y en adición, el mandatario norteamericano ha ordenado revisar el acuerdo con el objetivo de aprobar las mencionadas sanciones.
Por el contrario, el Departamento de Estado había certificado nuevamente que Irán está cumpliendo los términos del acuerdo nuclear firmado en 2015. Lo que califica dichas sanciones como injustificadas
Representantes de alto rango de la Administración Trump aseguraron que Irán sigue siendo una amenaza para los intereses estadounidenses y la estabilidad en Medio Oriente. El presidente norteamericano expresó en un tweet: “Irán está jugando con fuego, no aprecian lo amable que fue con ellos el presidente Obama. ¡Yo no!”

Fuente: Getty Images, 2017.
Además, Estados Unidos y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) han firmado la creación de un centro para combatir el terrorismo. El mismo tendrá sede en Riad, capital saudí. En el encuentro participan mandatarios de Arabia Saudí, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y EEUU, pero Irán aunque es país vecino, no parece estar invitado.
Los intereses que los separan
Entre los países árabe y persa, por más que parezcan muy similares a simple vista, la brecha que los divide tiene su puntapié inicial en la religión. El islam está dividido en dos grandes ramas: sunitas y chiitas. La fragmentación se produjo luego de la muerte del profeta Mahoma y la consiguiente pugna por el derecho a liderar a los musulmanes. En 1979, con la revolución islámica, se instauró un régimen chiíta en Irán, con la figura del ayatolá como líder supremo del país.Sumado a eso, existe la disputa por la supremacía de la región, desatando diversas guerras subsidiarias, que se producen cuando dos o más potencias utilizan a terceros para ejecutar sus planes, en vez de enfrentarse directamente. En la mayoría de los enfrentamientos EEUU ofrece apoyo a sus aliados tradicionales: los saudíes, dando sustento de tipo financiero, armamentístico y logístico. Los campos de batalla hasta ahora son en Yemen, Siria, Irak, Gaza, y en Líbano, la mayoría liberada en las protestas de la Primavera árabe en el año 2011, donde el pueblo se manifestaba en favor a la democracia.
Arabia Saudita comparte la península arábiga con Yemen, país en el que vive una significativa minoría chiita, los hutíes, quienes se rebelaron y tomaron partes de Yemen, y en 2015 obligaron a exiliarse al gobierno que contaba con el apoyo de Arabia Saudita.
Los países árabes del Golfo han acusado a Irán de apoyar financiera y militarmente a los Hutíes, aunque Irán lo ha negado. El triunfo de los huitíes en esta guerra implicaría el auge del islam chiíta en un espacio poco conveniente para los saudíes dado que limitan geográficamente.
La actual guerra en Siria cuenta con varios bandos, entre ellos Arabia Saudita y EEUU, apoyando a los rebeldes que desean levantarse contra el gobierno, y por el otro, el gobierno mismo con el presidente Bashar al Assad a la cabeza, respaldado por Irán y Rusia.
Irak es el país más importante para Irán, es la puerta occidental a la posibilidad de comercialización de la riqueza energética regional. El gobierno iraquí es de mayoría chiíta, por lo que cuentan con una alianza segura. Irán está luchando por ganarle al Estado Islámico, grupo terrorista que desea tomar el país. A su vez los saudíes sustentan a grupos rebeldes que combaten al Estado Islámico en dicho territorio.
Por otro lado, el apoyo iraní a las fuerzas del Hezbolá, no le agrada a los saudíes. Este grupo surge como un partido político durante la guerra civil en el Líbano en 1982 y está compuesto por grupos radicales de libaneses chiítas, que plantearon, en un principio, como objetivo expulsar la presencia israelí y de Occidente del Líbano y establecer en el país un Estado islámico tomando como modelo a Irán. Actualmente combaten en el Líbano y en Siria, y es además le ofrece su apoyo a los palestinos en la guerra de Gaza.
Conclusión
Al explicar los diversos escenarios en donde se desarrollan los intereses de los países implicados, podemos comprender que el debilitamiento de Irán le permite al bando contrario tomar ventaja en las diferentes guerras mencionadas. Su triunfo le facilita a los saudíes, y en cierta parte a los estadounidenses, avanzar políticamente sobre estos países para ponerlos de su lado. Dichos estados son disputados porque están ubicados estratégicamente en cuestión a los intereses políticos y económicos de Arabia Saudita y EEUU.Así mismo, consagrar la hegemonía regional para el país árabe implica eliminar a su principal competencia y así ganar clientes para su principal negocio: los hidrocarburos.
Finalmente, podemos esclarecer que las tensiones responden más a una cuestión de orden secular, esto es, al enfrentamiento geopolítico por la supremacía en Medio Oriente, que a la religiosidad.
Comentarios
Publicar un comentario